Hoy en día, y llegados al punto en el que estamos ahora mismo, me hace mucha gracia cuando alguien habla de las trabas o de la imposibilidad que tiene para hacer las cosas bien, y con “bien” me refiero a siendo respetuoso con el medio ambiente como mínimo y autosostenible en el mejor de los casos. Está claro que no todos podemos pagarnos una instalación de placas solares para autoabastecernos de energía renovable pero a nivel de empresas, y no particulares, esto debería estar ya más que asegurado.
Mediados de agosto y ya tenemos más de 1500 infectados diarios, el cómo evolucionará la pandemia es un misterio. Por un lado, hay quienes están seguros de que seguirá subiendo la curva hasta una segunda oleada en octubre y otros aseguran que ya estamos en la segunda oleada pero con mucha menor virulencia y más controlada que la primera por lo que todo pasará pronto y quedará en un mal suelo aunque, por supuesto, la precaución y el tema de las mascarillas van para largo. Por eso, y ante la incertidumbre sobre lo que pasará en pocas semanas, llevo desde principios de agosto pensando que hay que hacer algo especial para los niños.
Solo sabemos que no sabemos nada. Podría ser una frase filosófica, como en sí lo fue aquella primera vez que Descartes la pronunció en primera persona del singular, pero ahora no va dirigida a la filosofía del saber general, sino más bien al Covi19. Ese virus, que llevaban anunciando los expertos científicos virólogos desde hace años y que, tal y como vaticinaban, ha llegado, está arrasando nuestro modo de vida (que no el planeta, y esto hay que dejarlo claro). De hecho, el planeta está más vivo que nunca.
Con el reciente fallecimiento de una niña de 5 años en el colegio tras comerse un helado han saltado las alarmas. Debido a esta fatídica noticia, los padres, y la sociedad en general, se muestra muy preocupada con las posibles reacciones que pueden provocar ciertos alimentos en las personas. Lamentablemente, debido a las consecuencias que ha tenido para esta niña, el tema de las alergias alimentarias ha pasado a estar muy de actualidad.
Los productos de limpieza tradicionales que podemos encontrar en grandes superficies o tiendas especializadas tipo droguerías y demás, tienden a ser productos químicos con potentes agentes desengrasantes o desinfectantes que pueden ser fantásticos para limpiar nuestro hogar pero una auténtica bomba contaminante para nuestro planeta. ¿Cómo podemos solventar este problema?

Uno de los grandes problemas que preocupan a la gente con conciencia ambiental es el efecto que provocan los desechos producidos por el ser humano a nuestro planeta. Este problema más que evidente a nivel terrestre ha sido ignorado durante décadas en los océanos donde era más fácil ignorarlo al no convivir a diario con los desechos, es algo que nos ha resultado lejano, inexistente, pero que como siempre, el mar nos devuelve para recordarnos lo que estamos haciendo.

Es curioso lo mucho que pueden darnos los animales a nosotros y lo poco que hacemos por ellos. Sé que esta frase es injusta para todos aquellos que amamos a los animales, incluso para aquellos que, sin ser muy fans de nuestros amigos de cuatro patas, los respetan y ayudan si pueden hacerlo. Pero la realidad es que si hablamos de forma generalizada, por desgracia, esa frase es de lo más realista. Nos dan compañía, amor incondicional, diversión e incluso a veces salvan nuestras vidas, y el mundo a veces les da a cambio dolor, abandono, contaminación y desprecio. Pero hoy, además, queremos demostrar que pueden darnos mucho más, vamos a hablar de perros que son nuestros mejores terapeutas.
Nuestro planeta cada vez está más loco, lo mismo diluvia que se pasa el cielo meses y meses sin llover. Los veranos cada vez son más cálidos pero también tenemos épocas de frío repentino que suele pillas a la mayoría de ciudadanos españoles con la guardia baja y esto provoca que los aires acondicionados estén a toda mecha en verano mientras que en invierno se suela tirar de estufas eléctricas o de gas que contaminan y suben las facturas de esos meses notablemente. Pero ¿Qué soluciones tenemos?
El turismo rural ha pasado a ser una alternativa de lo más atractiva a los típicos destinos de sol y plata. Lo que hace es fomentar una experiencia donde la naturaleza y el entorno son las estrellas. Los turistas que eligen esta clase de turismo lo que quieren es huir de las aglomeraciones, disfrutar de un verano tranquilo y un paisaje de esos que no se olvidan. Curiosamente, cerca de la mitad de los ecoturistas eligen casas aisladas que tengan elementos como una piscina o barbacoa.
No es que ahora vaya a poner la mano en el fuego por ningún político español, de hecho no confío en ninguno, pero al menos a Pedro Sánchez se le ha visto la intención de mejorar las cosas en lo que energías renovables se refiere. Que luego cumpla o no es otro tema, pero un paso es un paso y eso hay que reconocérselo. Ayer mismo, Sánchez prometía una “revolución” del autoconsumo energético en España ¿es de ilusos creerle? ¿abrimos el cofre de la esperanza? ¿qué opinión tenéis?