¿Hacemos las cosas bien a partir de ahora?

¿Hacemos las cosas bien a partir de ahora?

Hoy en día, y llegados al punto en el que estamos ahora mismo, me hace mucha gracia cuando alguien habla de las trabas o de la imposibilidad que tiene para hacer las cosas bien, y con “bien” me refiero a siendo respetuoso con el medio ambiente como mínimo y autosostenible en el mejor de los casos. Está claro que no todos podemos pagarnos una instalación de placas solares para autoabastecernos de energía renovable pero a nivel de empresas, y no particulares, esto debería estar ya más que asegurado.

Cuando un pequeño empresario abre una tienda, de lo que sea, hay ciertas cosas que sí puede, y debe, implantar en su negocio desde el minuto cero. Personalmente, yo que conozco el mundillo del pequeño comercio, no voy a pedirle a ese empresario que todo su comercio funcione de forma sostenible porque tal y como están las cosas, antes de que conseguir el primer cliente ya se habría arruinado. Lo que sí voy a pedirle es que ponga todo lo que está en su mano para evitar contaminar aún más nuestro planeta.

De todos es sabido que en nuestro país, como en muchos otros, las bolsas de plástico se cobran para evitar que la sociedad usemos una nueva cada vez que salimos a comprar pero ¿no sería aún más interesante utilizar bolsas de papel reciclado y reciclable? Los productos desechables son detestables pero ¿y si son desechables reciclables? Entonces la cosa cambia y además creo que eso es mucho más inteligente que comprar bolsas biodegradables que por muy buenas que sean frente al plástico tradicional, la realidad es que por muy biodegradables que sean siguen siendo un producto fabricado con un material que tarda años en descomponerse.

Y esto podríamos aplicarlo a cualquier sector.

Nunca sobra comida

En casa siempre hemos tenido una premisa que ha ido calando de abuelos a padres y a nietos, y así seguirá espero que muchas generaciones más: nunca sobra comida. Si un día hay estofado de más, se usa para hacer otra comida al día siguiente, o se congela para comer en otra ocasión, o si ninguna de las dos opciones anteriores es viable se come para cenar o de almuerzo al día siguiente con tal de evitar que vaya a la basura. “¡Es delito tirar comida!” decía mi abuela, y tenía más razón que un santo.

El problema llega cuando vas a restaurantes, sobre todo aquellos que se creen muy elegantes, y pides que te preparen las sobras de tu plato (porque no has podido comértelo entero) para llevar, y entonces te miran mal.

Si bien es verdad que esto pasa cada vez menos, pues la sociedad está un poco más concienciada cada día, la realidad es que sigue pasando y solo unos pocos son los que se suman a la idea de que sea el propio restaurante quien ofrezca al cliente prepararle esas sobras para que se las pueda llevar. Sin embargo, por suerte, también encontramos este tipo de empresarios de la restauración altamente concienciados.

Pues bien, tanto en comidas para llevar como en restaurantes que sí ofrecen las sobras a sus clientes (por mal que suene), entramos de nuevo en la encrucijada sobre si los productos de embalaje utilizados serán o no respetuosos con el medio ambiente y podemos encontrar de todo, desde el empresario que tiene todo de cartón hasta el que sigue usando el plástico asegurando que no tienen capacidad económica para “regalar” embalaje de cartón a sus clientes si quieren llevarse los restos a casa. Pues bien, en Chiwawap, empresa dedicada a la venta de productos desechables ecológicos para hostelería, nos han asegurado que aunque a priori pueda parecer más caro el producto ecológico, en realidad no lo es, y si además añadimos a todo esto el hecho de que subir el precio veinte céntimos por menú a todo comensal no variaría en nada el precio de la carta pero sí daría al empresario la capacidad económica para sufragar el gasto extra nos encontramos con que la realidad es que es más cómodo quedarse con lo de siempre que intentar hacer algo nuevo, aunque nos beneficie a todos.

Pues bien, la empresa mencionada Chiwawap ha tenido la bondad de explicarnos cómo están fabricados sus productos desechables ecológicos y nos ha asombrado saber que no hablamos de plásticos biodegradables, ni mucho menos, sino que hablamos de productos elaborados con caña de azúcar, fibra de trigo o materiales reciclados. En otras palabras, que no solo evitas el plástico en todas sus variantes sino que te aseguras que la eliminación de los residuos que queden de estos productos sea sencilla para el ecosistema y totalmente sostenible.

Con este tipo de producto ningún restaurante tiene por qué renunciar a servir comidas para llevar o a ofrecer los restos de sus comensales pues hablamos de tener cubertería, platos, envases, vasos de café o de refresco, pajitas y cualquier otra cosa que podamos necesitar, todo totalmente ecológico. Fantástico ¿verdad? Pero seguro que seguirá habiendo alguien que diga que no puede permitírselo…

Ante esto, de nuevo, me gustaría indicar que nadie le está pidiendo un imposible, no pretendemos que sea autosuficiente con energías renovables y se gaste un dineral en ese sistema de energía para un establecimiento hostelero pequeño familiar a quien le cuesta llegar a fin de mes, pero todos podemos poner nuestro granito de arena.

Si consiguiéramos reducir el desperdicio de comida en restaurantes, supermercados y viviendas particulares y al mismo tiempo consiguiéramos concienciar a todos con respecto al uso de plásticos ya estaríamos ganando una gran batalla para nuestro ecosistema que, aunque no fuese la guerra, sí sería un gran adelanto en la lucha contra el cambio climático.

De hecho, en el programa de documentales “Comando Actualidad” de RTVE hay un capítulo titulado “La comida no se tira” que creo que todo el mundo debería ver. Niños, adultos, empresarios, trabajadores por cuenta ajena de cualquier sector, restauradores… TODOS. A ver si nuestras conciencias reaccionan un poquito y empezamos a hacer las cosas bien.

Deja una respuesta