Consultar o auditar: he aquí el dilema

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Las grandes empresas requieren un gran control. Tener todo controlado es sinónimo de éxito, ya que indica que los responsables, saben lo que se hacen. No siempre es así, en muchas ocasiones, los máximos responsables de una empresa, necesitan de ayuda externa para saber cómo manejar ciertas situaciones. Gestionar una empresa conlleva la gestión de diversas áreas, todas aparentemente independientes, pero entrelazadas entre sí.

Conocer cada una de esas áreas proporciona control empresarial. A mayor control, mayor conocimiento y, en consecuencia, la respuesta ante cualquier inconveniente o problema que se produzca, ser más rápida y eficiente. Al tener control y conocimiento sobre todo lo que ocurre en la empresa, resulta más sencillo entender lo que puede ir mar en lo que a gestión respecta. Razón por la que contar con servicios externos de consultoría o auditoria, sean los más solicitados en los últimos tiempos. Tanto es así que se han convertido en una parte esencial dentro del proceso empresarial. De hecho, muchas empresas, disponen de sus propios servicios de consultoría o auditoria, aunque por lo general, se suele recurrir a servicios contratados.

Algo que sucede de forma muy habitual, es la confusión entre ambos términos. Se cree erróneamente que son sinónimos, cuando la realidad es que, aun siendo similares, su significado difiere y el propósito o finalidad de cada servicio, es muy diferente. No obstante, cualquier empresa debe saber en qué consiste cada uno, cuáles son sus diferencias y cuál es la misión de cada servicio, en función del resultado que se busque. Para que no exista esa duda, vamos a hablar en este artículo, sobre ambos conceptos. Sus principales características, el objetivo de cada uno y las diferencias existentes entre ambos servicios. Conocer y comprender en que consiste cada uno de ellos, es esencial a la hora de escoger el más adecuado en cada momento y, poder aprovechar al máximo cada uno.

Consultar para conocer

El término consultoría es igualmente utilizado en el ámbito empresarial o en el personal, aunque el uso más asociado es en términos empresariales. En cualquier caso, una consultoría, básicamente, hace referencia a un grupo de personas a las que se les realiza una consulta. El objetivo de dicha consulta no es otro que conocer su opinión, respecto a un tema o cuestión en particular. Dado que esta definición puede resultar un poco vaga, ha adquirido matices específicos en referencia a sus aplicaciones a nivel empresarial. Como bien nos indican los profesionales en consultoría de Crowe. De manera que una consultoría para empresas, implica una serie de procesos por los que debe pasar el negocio, a la hora de solucionar cualquier problema que se presente, sobre algún asunto en particular.

Un consultor o empresa de consultoría, dedicada a ofrecer este tipo de servicios, ofrece su punto de vista profesional, sobre el problema en particular sobre el que se busca solución. La finalidad es, precisamente, obtener la solución con ayuda del consultor. Por lo general, los profesionales de la consultoría, se especializan en un sector o ámbito empresarial concreto, para poder ofrecer un servicio altamente especializado. Lo que hace posible que, dentro de una misma empresa consultora, se puedan encontrar diversos perfiles, especializados en diversas áreas, como la planificación estratégica, estructura económico-financiera, establecimiento de objetivos, etc.

Contar con cierto grado de especifidad en lo relativo a las actividades de consultoría financiera para empresas, hace posible que se considere como un asesoramiento especializado. Sin embargo, este tipo de servicio no es únicamente una asesoría, se extiende más en el tiempo y conlleva acción, ya que se pone en marcha los procesos y se introducen cambios, a medida que se obtienen resultados. Esto hace que los consultores no sean solo una persona que ofrece resultados, sino que actúa para lograrlos, implantando las medidas adecuadas.

A modo de ejemplo, pensemos que una empresa quiere mejorar sus resultados a nivel económico, sea incurriendo en menores gastos, sea aumentando los beneficios. La consultoría en esta situación, sería estratégica y de marketing, orientada a las ventas, por lo que previamente, hay que realizar un trabajo de investigación y análisis del mercado y sus tendencias, la competencia y el perfil de los clientes. Finalizada esta fase, el consultor, trasladara los resultados a la empresa y expondrá los cambios a realizar para implementar las mejoras.

Evaluar para verificar

Tenemos claro en que consiste una consultoría, así que entender la auditoria, será más sencillo. Si bien la consultoría implica y llama a la acción, la auditoria, consiste en una evaluación. Un control de los puntos que componen una actividad o parte del funcionamiento de una empresa. De hecho, una auditoria, es una inspección de una o varias de las áreas que componen la empresa, con la misión de valorar su estado.

En este caso, los auditores deben servirse de cualquier tipo de dato que haya sobre el ámbito o área a examinar. Con estos datos analiza como la empresa, reacciona. Las áreas más susceptibles de auditoria son las finanzas, contabilidad, marketing, ámbito legal, administración… El objetivo de cualquier auditoria, con independencia del departamento en el que se lleve a cabo, es detectar errores o fallos en la eficiencia y los procesos de la empresa, para explicar los aspectos que se pueden mejorar. Así mismo, es posible solicitar este tipo de servicio para detectar las posibilidades de mejora, en lo relativo al desarrollo de la actividad empresarial.

Cuando finaliza una auditoria, se emite un informe en el que se recoge toda la información que ha sido recabada, los problemas encontrados y toda la información relevante. Al informe, suele acompañarle una propuesta de mejora en la que se propone la corrección de los errores detectados y se llevan a cabo las actuaciones necesarias para mejorar la empresa. En otras palabras, la auditoria va a someter a la empresa a una evaluación para verificar si todo funciona como corresponde y, en caso contrario, proponer soluciones o cambios.

En que difieren ambos servicios

Conociendo ambos términos es fácil entender que no son lo mismo. Mientras que la auditoria presenta los problemas, la segunda los corrige. Aunque los matices van más allá, como veremos a continuación.

Las auditorias utilizan los datos objetivos y cuantificables a la hora de confeccionar sus informes sobre lo que no funciona. En una consultoría, aparte de examinar el funcionamiento de la empresa, se analizan las partes cualitativas y las cuantificables, sujetas a opinión por parte del consultor.

En las auditorias se identifican errores, defectos y problemas, en tanto que un servicio de consultoría, busca la solución y propone acciones para mejorar. El propósito de la auditoria es más corto, centrado en un informe en el que se concreta lo que hay que cambiar. El consultor alarga el servicio participando en la mejora, en función de las necesidades que puedan surgir en la empresa.

Una auditoria es analítica, ayuda a sacar conclusiones y obtener unos resultados concretos. Este servicio está diseñado para ofrecer resultados en el momento. Por el contrario, la consultoría tiende más a lo estratégico, realizando un análisis dentro de un contexto, teniendo en cuenta el pasado, el presente y el futuro empresarial. Por lo que proporciona una visión más global.

En las auditorias se analiza a fondo el interior de la empresa, poniendo el foco en aspectos de la organización, mientras que la consultoría se centra en lo que rodea a la empresa. Este factor hace que la consultoría disponga de mayor campo de acción.

Aunque la diferencia entre ambos servicios, puede parecer definitiva y excluyente, la realidad nos dice lo contrario. Se trata de dos procedimientos que no son tan independientes como puede parecer. De hecho, el paso previo a una consultoría, suele ser la auditoria. Es decir, un servicio lleva a otro, por lo que cuenta igualmente, con algunas semejanzas.

Ambos servicios, requieren de un análisis de la situación actual de la empresa y tienen como misión, la corrección de errores. En cualquiera de los casos, la especialización profesional en la materia o sector, es esencial. Suelen llevar a cabo sus funciones dentro de las mismas áreas o departamentos de la empresa y suelen ser realizados por empresas externas.

Un ejemplo de auditoria en marketing implica analizar el posicionamiento en buscadores, el diseño web y su usabilidad, las redes sociales, la reputación online, analítica web, contenidos y publicidad. En cambio, un consultor, estudia las palabras clave, hace un diagnóstico de la empresa en internet, el posicionamiento web, SEO. Realiza un plan de acción sobre los objetivos, ejecuta el plan de acción y presenta un informe sobre la evolución y los logros.

Con este ejemplo se puede comprobar como ambos servicios son necesarios para las empresas que busquen la mejora. Cada servicio proporciona una información útil y necesaria para que las empresas detecten sus fallos y los corrijan. Mediante un análisis externo como los que pueden ofrecer las empresas de consultoría y auditoría, se puede mejorar la empresa. Los resultados de la misma y desarrollar proyectos de mejora en las áreas más críticas de cada empresa, es algo que los auditores y consultores hacen con eficacia, debido a su visión global y objetiva. Algo que desde dentro, es más difícil ver.

 

 

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