Los alquileres vacacionales y su auge

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Alquilar el piso a turistas hasta hace no mucho era una manera sencilla de sacar rentabilidad a tu casa sin hacer demasiada inversión. Básicamente, lo que tenías que hacer era colgar las fotos en Airbnb y esperar a que hubiera reservas y entraran los euros mientras tú estabas de vacaciones o en otra casa de tu propiedad. Nuestro país tiene gran atractivo turístico y demanda de alojamiento, pero ahora las cosas han ido cambiando, puesto que hay que pensar en las normativas que son más restrictivas, los vecinos y las temporadas bajas. Creemos que es necesario dar un repaso a todo esto:

Una historia verídica

Para que te hagas una idea, vamos a ver cómo eran las cosas antes. Contabas con un apartamento en Valencia o Málaga o en un pueblo costero. En vez de cobrar 550 euros al mes a un inquilino, lo que hacías era alquilarlo por noche. En temporada veraniega, si se alquilaba 3 meses a 150 euros cada noche, se ganaba más que en un año entero de alquiler normal. Aquí plataformas como Booking o Airbnb lo ponían fácil; solo tenías que subir las fotos, escribir el equipamiento de la vivienda y ya. Todos salían ganando; era una alternativa de alojamiento a la que acudían, desde familias extranjeras buscando sol hasta grupos de amigos pasando un fin de semana de fiesta o jubilados de España o de fuera.

Unos buenos tiempos en los que mucha gente, como nos confirman los profesionales de la venta y el alquiler vacacional de NordicWay, compraba segundas residencias o reformaba pisos que heredaban, pensando que todo ello pagaría la hipoteca solo. Esto hizo que, en las Baleares o en la Costa del Sol, los pisos se los quitaran de las manos, algo extensible también a muchas zonas de nuestro país. La clave más importante la encontrábamos en la flexibilidad, ya que se decidía cuándo alquilar y el turista acababa pagando lo que se pidiese dependiendo de la temporada.

¿Cuándo se complicó todo?

Los consistorios comenzaron a protestar. Se decía que estos pisos parecían casi hoteles ilegales. Ahora, por ejemplo, en ciudades como Barcelona, se hace necesario contar con una licencia, algo que no es nada fácil. En Madrid y Valencia, lo mismo, no solo tienes que colgar un anuncio, debes registrarte, afrontar el pago de las tasas y convencer a la comunidad de vecinos de que no vas a tener ahí continuas fiestas.

Hay que tener en cuenta que muchos vecinos acabaron cansándose. Piensa en que vives en un bloque en el que cada semana haya maletas en el portal, música a altas horas y el ascensor repleto de arena. Antes se hacía la vista gorda y ahora se debe verificar que todo sea legal o pueden caer multas importantes.

Algo que era un chollo pasó a causar muchos dolores de cabeza, donde los dueños que antes facturaban mucho ahora veían cómo durante muchos meses las casas estaban vacías o tenían que bajar los precios para poder atraer a alguien. Un tema que no ayuda es la inflación que se está viviendo, puesto que todo sube y los márgenes están apretados.

¿Se puede seguir sacando rentabilidad?

Debemos tener en cuenta que no todo es un drama y hay personas que lo hacen bien y siguen encantados. Chalets en Cádiz o áticos en Alicante, alejados de bloques saturados. Así no existen vecinos que protesten y, si se quiere, es posible poner una piscina hinchable portátil sin más dramas y cobrar la cantidad que se quiera en los meses estivales.

Otro ejemplo lo podemos ver en las casas rurales de interior, puesto que existe cada vez más personas cuya intención es desconectar del ruido de la ciudad, y un fin de semana en la sierra con una chimenea permite pagar el mes entero.

No debemos olvidar el buen funcionamiento que tienen los que contratan las gestorías especializadas que, por un tanto por ciento, se encargan de hacer las reservas, limpiezas, papeleo o quejas. Se puede decir que es parecido a tener un hotel pequeño sin tantas complicaciones.

Merece la pena tener presente al nuevo turista, puesto que puede ser una familia que desee trabajar semanas enteras desde la playa o jubilados que se queden un mes entero pagando menos por noche, pero que llenen toda la mensualidad.

Lo que nadie cuenta

Existe una cara B que no suele contarse en las fotos idílicas que vemos en Instagram. Hay que pensar que el desgaste que tienen los pisos es importante. Muchos colchones duran a lo sumo un par de veranos, los sofás a veces se manchan de protectores solares y los baños piden que se cambie la mampara todos los años. Hay grupos que dejan la casa como si fuese un campo de batalla o se producen las temidas cancelaciones de última hora, ya que el vuelo se atrasó.

Después está el impacto que causa en el barrio, puesto que hay zonas de Barcelona en las que los pisos turísticos han sido los culpables de que suban los pisos. El turista feliz y el local cabreado, como es lógico. A nivel de impuestos, ahora Hacienda desea saberlo todo. Se declaran los ingresos, se paga el IVA cuando se superan algunos límites y las CC.AA. meten una serie de tasas turísticas que irán directas a sus propias arcas.

¿Cómo se puede hacer bien?

En el caso de que quieras meterte en este sector, vamos a dejarte una serie de consejos que dan todos los que pasaron por el aro. Primero se tiene que escoger bien el sitio. Siempre va a ser mejor elegir un pueblo que sea tranquilo y que tenga demanda que un bloque del centro donde te pueden llegar a mirar mal. Después, conviene informar a los vecinos desde el primer día de la actividad a qué se va a dedicar el piso. De la misma manera, hay que invertir en un equipamiento de calidad para la casa y, por último, deberás tener los papeles en regla, licencia incluida.

Otro consejo interesante es pensar en el largo plazo. Existe un número considerable de gente que busca estancias por espacio de un mes o más, no solo las noches sueltas. Si se pone un piso en una zona atractiva como en la Costa Blanca, es posible que se llene de muchos nómadas digitales que puedan cuidarte la casa.

Si tienes un piso susceptible de ser alquilado en una buena zona, puedes sacarle rentabilidad. Existen propietarios que se decantan por el alquiler a largo plazo para dormir con más tranquilidad, aunque sea menos rentable, o toman la decisión de convertirlo en un co-living para los estudiantes.

¿Qué dice la sociedad al respecto?

Aquí, por una parte, se sabe que el turismo es fuente de riqueza, pero, por otra parte, se quieren casas en las que vivir, pero no solo para que duerman los turistas, como es lógico. En las zonas de costa de la península, islas Canarias y Baleares, muchos turistas pasan unos días en pisos turísticos, lo que causa que haya frecuentes protestas por parte de los vecinos porque muchos vienen a pasarlo bien y algunos tienen comportamientos poco cívicos. Aunque los políticos intentan moverse, apretando con normas, luego los números evidencian que el turismo llega a pagar un 12% del PIB, por lo que les cuesta tomar medidas.

Sin duda es un equilibrio complicado, puesto que las sociedades actuales piden una buena regulación, donde haya menos pisos ilegales y en la que los vecinos de toda la vida puedan seguir viviendo a precios razonables. El futuro, como siempre, dará o quitará razones, pero, como has podido ver, se han vivido unos años muy convulsos y donde hay problemas que todavía distan mucho de estar solucionados.

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