Hablemos sobre la conductoterapia

Hablemos sobre la conductoterapia

Posiblemente si a una gran mayoría de nosotros el odontólogo nos dice que a una pieza dental necesita realizarle una conductoterapia no sabríamos a qué se está refiriendo, pero si nos dice que necesitamos realizar una endodoncia, posiblemente ya sepamos de que va la cuestión. Y es que este tratamiento se denomina realmente así, conductoterapia (tratamiento de conductos) o endodoncia, de endo (interior) y doncia (diente). Con ello se refiere al conjunto de posibles tratamientos de la patología del tejido pulpar o “nervio” de los dientes, originados por diferentes causas, como pueden ser las caries profundas o traumatismos dentales, con el fin de conservar el diente natural del paciente y mantenerlo funcionalmente.

Se trata de uno de los tratamientos más complicados que se pueden realizar en la consulta de un odontólogo, si bien existen casos complicados que deben ser tratados por expertos en este tipo de tratamientos, los endodoncistas. En este aspecto, si vosotros tenéis que pasar por las manos de un especialista de esta rama,la Clínica dental Plaza Prosperidad aconseja que el paciente se asegure de que no es una clínica generalista sin expertos endodoncistas, pues muchas subcontratan estos servicios y es mejor contar con el respaldo de una clínica que posea su propio equipo profesional.

La endodoncia o conductoterapia tiene como fin poder conservar la funcionalidad del diente y los tejidos que lo rodean, a pesar que su pulpa esté irreversiblemente dañada. Según el grado de afectación de la pieza dental existen diversos tratamientos, como pueden ser: la protección pulpar, el recubrimiento pulpar, la pulpotomía o eliminación parcial superficial de la pulpa, la pulpectomía o eliminación total de la pulpa, la apicoformación, la revascularización o la apicectomía o cirugía endodóntica. La única alternativa válida sería la extracción o pérdida total de la pieza dental para evitar el dolor o la infección del diente, hueso y tejidos que lo rodean.

Con este tratamiento y la posible salvación del diente, hay que señalar que la pieza dental sufrirá unas secuelas irreversibles, como pueden ser:

  • Pérdida de sensibilidad a estímulos debido a la extirpación de la pulpa dental, lo que se conoce vulgarmente como “matar el nervio”.
  • Una mayor fragilidad dental y riesgo de fractura, debido a dos factores fundamentales, por un lado, el diente ya parte de un debilitamiento previo por la patología que presenta, una caries, una fractura…, y por otro lado se necesita abrir en él una pequeña cavidad para poder realizar la endodoncia.
  • Un cambio en la coloración, tonalidad y traslucidez del diente.
  • Molestias de origen desconocido, no asociadas a infecciones.
  • En ocasiones, una pequeña fibrosis periapical (cicatriz radiotransparente en la punta de la raíz), que asemejando radiográficamente la existencia de una periodontitis apical crónica (inflamación permanente en la punta de la raíz).

Es importante que el paciente se informe antes del tratamiento de que aunque en condiciones normales el éxito del tratamiento es muy alto, estimándose en un 95% de los casos, este porcentaje puede ser algo menor en dientes con infección, con patologías difíciles de controlar o con anormalidades anatómicas, y que como en cualquier otro tratamiento odontológico no existe una garantía de por vida, por lo que si no se produce la curación del diente que se persigue, se realizará una reendodoncia, es decir se podrá volver a repetir la endodoncia. En caso, de no lograrse tampoco la curación en esta segunda ocasión, se procederá a la extracción de la pieza dental.

Pasos previos a los tratamientos dentales

Antes de realizar cualquier tratamiento dental o intervención es imprescindible contar con la historia clínica dental del paciente, este documento se abre cuando el paciente acude por primera vez a la consulta del dentista y se actualiza con cada nueva visita, por lo que es un documento de especial relevancia para la toma de decisiones del profesional, ya que en él se refleja toda la información sobre el estado actual del paciente y sus antecedentes médicos. Por norma general toda historia clínica dental deberá contar como mínimo con los siguientes apartados:

  • Anamnesis: en este apartado se recogen los datos de filiación e interés del paciente, nombre, edad, domicilio, datos de contacto, alergias, intervenciones quirúrgicas realizadas, estado general de salud, antecedentes familiares, motivo por el que acude a consulta, medicación que está tomando…
  • Exploración: datos de interés en la exploración intraoral y extraoral del dentista, estado de cada pieza dental, esquema de la dentadura del paciente, extracciones realizadas, empastes…
  • Diagnóstico: con la información obtenida en los apartados anteriores y con las pruebas complementarias necesarias realizadas al paciente, el especialista puede emitir un diagnóstico que quedará reflejado en la historia clínica.
  • Plan de tratamiento: Del oportuno tratamiento se deberá dejar constancia.
  • Evolución de la enfermedad: de las sucesivas revisiones se dejará constancia.

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