El Gobierno ha decidido destinar 45 millones de euros de presupuesto al Plan MOVES, Programa de Incentivos a la Movilidad Eficiente y Sostenible, y se convierte así en líder en la transición ecológica. De lo que se trata es de incentivar la movilidad sostenible por medio de un programa de ayudas para incentivar la compra de vehículos sostenibles, instalar infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos, así como implantar sistemas de alquiler, entre otras medidas.
Plantar tu propio huerto o jardín en casa puede ser una de las actividades más gratificantes y relajantes a las que te podrás dedicar. Cultivar tus propias frutas y verduras, tus flores y plantas es súper satisfactoria. Podrás tener todo que tú quieras, comer mucho mejor y conseguir frutas y verduras de mayor calidad que las que existen en el mercado. Así mismo, podrás tener el jardín que más te guste. Todo tipo de flores y árboles, y plantas de diferentes especies. El problema es que algunas plantas son especialmente sensibles a las duras condiciones atmosféricas, pero eso no es un impedimento para que puedas cultivar tus propios alimentos. Un invernadero es la solución perfecta para poder preparar tus propios semilleros todo el año y tener todo a punto para cuando llegue la temporada de plantar. Así, podrás ahorrarte mucho dinero y tener plantas son 100% ecológicas, algo que en muy pocos viveros agrícolas te podrán garantizar.
El mundo se está haciendo responsable, ecológico y sostenible. Se nota en los nuevos hábitos de los consumidores y consumidoras, que hoy, apuestan por un tipo de alimentación sana y equilibrada, libre de grasas y azúcares, productos de temporada y de cercanía y deporte, mucho deporte. Vacaciones verdes, autoconsumo, reciclaje, bicicletas y coches híbridos y eléctricos. Y esto último, contribuye de manera significativa a reducir la contaminación medioambiental. Es por esto, que cada vez más personas deciden cambiar el modelo tradicional de coche por un vehículo eléctrico.
Que los hábitos de consumo y los materiales que usamos los seres humanos para vivir nuestra vida tienen que cambiar es algo que todos y todas sabemos desde hace unos cuantos años. La Tierra se enfrenta a un duro desafío, probablemente el mayor al que se haya enfrentado a lo largo de toda su historia: el cambio climático y la escasez de recursos naturales. Este desafío supera a todos cuantos nos podamos imaginar. No ha habido ningún momento de nuestra historia en el que nos hayamos enfrentado a un peligro similar. Ni siquiera la II Guerra Mundial o la Guerra Fría y su aumento de armamento químico y nuclear.
Nos encontramos en un momento de la Historia en el que es más necesario que nunca reducir el consumo energético de cada una de las viviendas. Es algo indispensable y que la Tierra demanda desde hace muchos años. Parece que ahora, después de muchos problemas y de que nos estamos dando cuenta de que esto es algo necesario y que, si no lo acometemos de manera inmediata, vamos a tener muchos más problemas de los que teníamos previstos en un principio. Eso ha hecho que empecemos a reaccionar. Y menos mal.
El cambio climático es imparable, y pese a los esfuerzos de muchos ciudadanos, las grandes potencias económicas mundiales no se han puesto de acuerdo por mejorar la situación climática con nuestro planeta. Prueba de ello es la noticia de que el permafrost, la capa de hielo permanentemente congelada del hemisferio norte, se está derritiendo.

Uno de los grandes problemas que preocupan a la gente con conciencia ambiental es el efecto que provocan los desechos producidos por el ser humano a nuestro planeta. Este problema más que evidente a nivel terrestre ha sido ignorado durante décadas en los océanos donde era más fácil ignorarlo al no convivir a diario con los desechos, es algo que nos ha resultado lejano, inexistente, pero que como siempre, el mar nos devuelve para recordarnos lo que estamos haciendo.

Estoy cansada de ver cómo por todo el planeta aparecen fantásticas mentes capaces de hacer milagros mientras que los que pueden hacer realidad dichos milagros se quedan de brazos cruzados. Lógicamente esos “milagros” no son tales, sino que es ciencia, bendita ciencia que lejos de fastidiar aún más lo que nos queda de planeta, puede ayudarlo a seguir adelante, tanto al ecosistema como a nosotros mismos
El cuidado del medio ambiente se ha convertido de un tiempo a esta parte en uno de los asuntos más relevantes y también más preocupantes ante los que se enfrenta la sociedad en su conjunto. La situación en muchos puntos de nuestra Tierra empieza a ser preocupante. La enorme contaminación que caracteriza el día a día en nuestro planeta ha terminado ya con bastantes especies animales, millones de plantas y también muchísimos ecosistemas. Los polos se deshacen poco a poco y la temperatura media cada día es más alta. Aunque parece el argumento de una película de Hollywood, no lo es. Es la realidad.
Si eres un enamorado de la naturaleza, si estás plenamente concienciado de la obligación que tenemos todos de preservar los recursos naturales que tenemos a nuestro alcance, no dejando que se desperdicien como cuando dejamos un grifo de agua abierto, cuando no reciclamos convenientemente algunos productos tan dañinos para la naturaleza como medicamentos, productos de limpieza, móviles, plásticos… cuando no paramos de elevar continuamente la contaminación del aire de las grandes ciudades, la contaminación por metales pesados presente en el agua de los ríos, mares u océanos, y deseas poner tu granito de arena para intentar solucionar los graves problemas medioambientales, a los que nuestro planeta se enfrenta, seguro que la carrera de ciencias ambientales es una buena opción para ti.