El fútbol se ha convertido en un fenómeno de masas. Nos guste o no, hay pocos eventos en el mundo que puedan aglutinar la cantidad de gente que va a los estadios o ve los partidos por la televisión. Los datos del último Mundial de Rusia así lo certifican. La audiencia media de la selección española, en los 31 partidos disputados desde 1994 en los mundiales de fútbol, alcanza los 11,2 millones de espectadores y el 72,6% de cuota de pantalla, según el informe 'La Audiencia de los Mundiales de Fútbol', elaborado por Barlovento Comunicación en base a datos Kantar Media.
Este verano va a pasar a la historia por ser uno de los más calurosos en la última década, y no hay excusa posible, ya que el único motivo por el que esto sucede es por la contaminación global. Los aires acondicionados, la ausencia de labores de reciclaje en los hogares y en las empresas, y sobre todo una falta de políticas que fuercen el cambio son los motivos, entre otros, que nos están llevando a un verano realmente asfixiante en muchas partes de la península ibérica y en muchos otros países.
El cuidado del entorno en el que vivimos y el de nuestro planeta depende de un buen abanico de cuestiones. En la actualidad, dos son los factores en los que se viene trabajando con una mayor amplitud y que están siendo desarrollados por parte de todas las administraciones públicas: la reducción de la emisión de gases tóxicos a nuestra atmósfera y, por otro lado, en el aumento del número de personas y organizaciones que apuesten por el reciclaje. Son dos objetivos loables, compatibles y muy beneficiosos para nuestra Tierra.
España es un país en el que la apuesta por las energías renovables ha sido quizá algo intermitente en sus inicios pero bastante importante en la actualidad. En efecto, los sucesivos gobiernos han ido comprendiendo la necesidad de preservar los recursos naturales y apostar por el reciclaje de todo tipo de productos y energías. Ahora, esta partida es ineludible en cada debate sobre los Presupuestos Generales del Estado y el asunto tiene una importancia cada vez mayor para los ciudadanos.
No es que ahora vaya a poner la mano en el fuego por ningún político español, de hecho no confío en ninguno, pero al menos a Pedro Sánchez se le ha visto la intención de mejorar las cosas en lo que energías renovables se refiere. Que luego cumpla o no es otro tema, pero un paso es un paso y eso hay que reconocérselo. Ayer mismo, Sánchez prometía una “revolución” del autoconsumo energético en España ¿es de ilusos creerle? ¿abrimos el cofre de la esperanza? ¿qué opinión tenéis?
España es un país donde la agricultura siempre ha tenido un peso bastante notorio en todos los sentidos. Ahora, cada vez de manera más exagerada, estamos viendo perder cosechas de todo tipo a lo ancho y largo del mediterráneo y no hacemos nada o, al menos, eso es lo que parece y el resultado que obtenemos. Ahora, uno de los cultivos españoles más demandados tanto dentro como fuera de nuestras fronteras está viendo peligrar su futuro: hablamos de las naranjas y mandarinas mediterráneas.
Que nos estamos cargando el planeta es algo que sabemos todos, queramos o no queramos reparar en ello. Puede que no ocurra en 10 años, ni en 30, pero cada vez vamos a peor y las medidas que se toman para intentar evitar la catástrofe son insuficientes. Tenemos que hacer algo, y tenemos que hacerlo ya, porque los planes mundiales del G8 y el G20 no funcionan, y mientras algunos “debaten” ideas el planeta sigue llorando y demostrando su descontento con trombas de agua en épocas donde no eran comunes hace unos años y en áreas donde se destrozan cultivos y ciudades, justo como le acaba de ocurrir al ajo manchego.
España es un país que tiene mucho de lo que presumir: el clima, la hospitalidad de sus gentes, su gastronomía, su cultura, sus montañas… Se sitúa en un lugar privilegiado y de eso sus ciudadanos, orgullosos, no tienen ninguna duda. Pero, por supuesto, no todo lo que rodea a nuestro país es positivo. También puede crecer en otros muchos aspectos en los que no está cumpliendo con las expectativas que se le marcan, por ejemplo, desde Europa. Uno de esos puntos es el de la contaminación.