Resulta obvio que cuidar de nuestro medio ambiente se ha convertido en una de las prioridades de todos los países en la actualidad. Y es que no es para menos. El ser humano ha degradado su entorno durante muchos años y ahora nos encontramos en una situación crítica. Tenemos la obligación de hacer todo lo que esté en nuestra mano para evitar que las consecuencias de nuestros excesos terminen por condicionar la vida que conocemos a día de hoy. Eso es precisamente lo que se trata de evitar. Y es que el futuro depende de ello.
Nuestra Tierra se ha enfrentado en los últimos años a una degradación de su medio ambiente y de todos y cada uno de los factores que hacen posible la vida humana en su superficie. El ser humano ha vivido por encima de sus posibilidades en lo que a consumo se refiere y es hora de que planteemos una nueva estrategia para intentar que eso no repercuta en el estado de salud del planeta. La estrategia ha consistido, en una de sus puntas de lanza, en apostar por un conjunto de energías renovables que han sido diseñadas para salvarnos de la devastación más absoluta.
En los últimos años se ha intentado señalar con el dedo acusador a los envases de plástico como los culpables de los problemas medioambientales. “Esto no se compra porque viene en plástico”. “Esto se devuelve porque daña al medio ambiente”. Pues bien, como ha ocurrido con todos los sectores, también las empresas que se dedican al mundo del plástico han apostado por la innovación y por la mentalidad verde.

Muchos os preguntaréis qué tienen en común elementos como lo son el turismo, el marketing y el medio ambiente. Se trata de cuestiones que responden a lógicas distintas y que, desde luego, hay que analizar en profundidad. Podríamos decir que, de las tres, es el marketing la que puede conectar con las otras dos. Relacionar turismo y medio ambiente a veces genera controversia porque se culpa precisamente al turismo del mal estado medioambiental de muchos espacios. Pero sí: nosotros creemos que existe una posible relación entre las tres cosas… y procedemos a explicároslo.

Llevamos muchos años demandando cambios en lo que tiene que ver con el cuidado del medio ambiente. La Tierra no puede seguir soportando los altos niveles de contaminación que se generan en las grandes ciudades en pleno siglo XXI y está claro que a nadie le gustaría que la degradación del entorno en el que vivimos pusiese en entredicho su calidad de vida. Y eso es precisamente lo que estamos haciendo con la emisión de gases tóxicos para nuestra atmósfera y con la tremenda dependencia que tenemos de materias primas que se van a agotar muy pronto.
Apostar por el cuidado del medio ambiente ha pasado de ser una cuestión de solidaridad a serlo de extrema necesidad y todos y todas lo sabemos. Nos encontramos en un momento en el que hay que aportar, por poco que sea, al cuidado de nuestro entorno. Lo tenemos que hacer tanto a título personal como a título profesional. Tenemos que empezar a pensar las 24 horas del día en este asunto porque, de lo contrario, nuestra Tierra sufrirá las consecuencias de tantos años de excesos y de tan pocos cuidados. Así que es mejor que nos empezamos a concienciar al respecto.
Son todavía muchas las cosas que tenemos que implementar para conseguir un mundo que sea mejor que el que tenemos a día de hoy. Es cierto que hemos mejorado, de un tiempo a esta parte, en muchas cosas y que eso es motivo de orgullo. Nadie dice que no. Pero está claro que todavía tenemos mucho margen de mejora, un margen de mejora que tenemos que implementar y que tenemos que llevar a cabo cuanto antes. Es una emergencia mundial que, por ejemplo, empecemos a pensar todos y todas mucho más en lo que tiene que ver con el medio ambiente si queremos que dentro de un siglo nuestros predecesores disfruten de la Tierra.  
El Gobierno ha decidido destinar 45 millones de euros de presupuesto al Plan MOVES, Programa de Incentivos a la Movilidad Eficiente y Sostenible, y se convierte así en líder en la transición ecológica. De lo que se trata es de incentivar la movilidad sostenible por medio de un programa de ayudas para incentivar la compra de vehículos sostenibles, instalar infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos, así como implantar sistemas de alquiler, entre otras medidas.
Plantar tu propio huerto o jardín en casa puede ser una de las actividades más gratificantes y relajantes a las que te podrás dedicar. Cultivar tus propias frutas y verduras, tus flores y plantas es súper satisfactoria. Podrás tener todo que tú quieras, comer mucho mejor y conseguir frutas y verduras de mayor calidad que las que existen en el mercado. Así mismo, podrás tener el jardín que más te guste. Todo tipo de flores y árboles, y plantas de diferentes especies. El problema es que algunas plantas son especialmente sensibles a las duras condiciones atmosféricas, pero eso no es un impedimento para que puedas cultivar tus propios alimentos. Un invernadero es la solución perfecta para poder preparar tus propios semilleros todo el año y tener todo a punto para cuando llegue la temporada de plantar. Así, podrás ahorrarte mucho dinero y tener plantas son 100% ecológicas, algo que en muy pocos viveros agrícolas te podrán garantizar.
El mundo se está haciendo responsable, ecológico y sostenible. Se nota en los nuevos hábitos de los consumidores y consumidoras, que hoy, apuestan por un tipo de alimentación sana y equilibrada, libre de grasas y azúcares, productos de temporada y de cercanía y deporte, mucho deporte. Vacaciones verdes, autoconsumo, reciclaje, bicicletas y coches híbridos y eléctricos. Y esto último, contribuye de manera significativa a reducir la contaminación medioambiental. Es por esto, que cada vez más personas deciden cambiar el modelo tradicional de coche por un vehículo eléctrico.