Cuando hablo de cambiar este mundo creo que la sociedad no me termina de comprender. Ni soy una santa ni prentendo serlo. Tengo mi maldad, como todo ser humano, mi egoísmo y mis errores, pero lucho por mejorar cada día lo que tengo a mi alrededor y, por supuesto, mejorar yo misma como persona. Soy de las que piensa que nuestra sociedad tiene que cambiar muchas cosas, desde cómo tratamos a nuestro planeta hasta cómo nos tratamos entre nosotros y por eso abogo por un cambio 360 en todos los sentidos.
Los niños, tan activos por regla general, están atados de pies y manos encerrados entre cuatro paredes. Algunos de ellos tienen suerte, y disponen de terrazas o jardines en casas unifamiliares, la mayoría vive en pequeños pisos y solo tienen acceso a un limitado balcón, y los más desafortunados solo tienen ventanas para poder sacar la cabeza y respirar aire puro. Así, aunque la realidad es que todos, adultos y niños, hemos notado este confinamiento al que nos hemos visto sometidos por el Covid-19 y el Estado de Alarma decretado por el Gobierno, los pequeños son los que menos entienden y más lo sufren.