En la vida hay que tomar decisiones que luego se arrastran durante toda la vida. El elegir un equipo de fútbol puede ser banal y cambiable. El elegir un colegio u otro pues también. Sin embargo, cuando decides ser padre, ya eres consciente de que eso te cambiará la vida por completo. Pasas a ser responsable de una vida y la vida no es igual. Pues bien, lo mismo ocurre cuando decides opositar. En mi opinión es como tener un hijo, no es de esas cosas que uno se pueda echar atrás, y si lo haces, debes de ser consciente de que lo se pierde por el camino.