Hoy en día, y llegados al punto en el que estamos ahora mismo, me hace mucha gracia cuando alguien habla de las trabas o de la imposibilidad que tiene para hacer las cosas bien, y con “bien” me refiero a siendo respetuoso con el medio ambiente como mínimo y autosostenible en el mejor de los casos. Está claro que no todos podemos pagarnos una instalación de placas solares para autoabastecernos de energía renovable pero a nivel de empresas, y no particulares, esto debería estar ya más que asegurado.
Desde la llegada del Covid-19 y las medidas que han ido tomando los diferentes gobiernos del mundo para proteger a las personas, el sector de la hostelería, en especial los hoteles, se han visto en la obligación de cerrar sus puertas por largos periodos de tiempo, no poder aprovechar el turismo casi inexistente durante el año pasado y han visto una reducción más que alarmante en sus reservas. Cuando esto sucede, las marcas suelen reaccionar tomando medidas precipitadas y muchas veces, regidas por el pánico. Pero desde la perspectiva del marketing, lo principal es mantener la calma y tomar decisiones racionales, basadas en crear estrategias sólidas a largo plazo para sobrevivir a la caída de la economía del turismo.